En resumen
- De 6.690 personas en el Tirol del Sur, Italia, quienes comían más siguiendo patrones de alimentación saludables ricos en plantas tenían mejor olfato, y en ese grupo había menos casos de olfato claramente reducido.1
- La alimentación basada en plantas no es una sola cosa: con el patrón no saludable basado en plantas, el estudio vio lo contrario.1
- El estudio analizó un solo momento en el tiempo, así que muestra una relación, pero no una causa y un efecto.1
- Un escaneo de salud gratuito de BioProfile te aporta autoconocimiento sobre el punto en el que estás hoy. El escaneo no es un diagnóstico.
Contenido
- La lata de café por la mañana
- Ni de lejos eres la única persona que todavía lo está averiguando
- Por qué disminuye el olfato, y qué se sabía hasta ahora
- Un estudio del Tirol del Sur pone el plato junto a la nariz
- La alimentación vegetal no es una sola cosa
- Cómo obtiene una nariz su puntuación
- Qué mostró el estudio, en quién, y qué no
- Por dónde puedes empezar
- Preguntas frecuentes
La lata de café de la mañana
El hervidor se apaga con un clic, abres la lata de café y huele menos de lo que recuerdas. O huele exactamente igual y nunca te paras a pensar en tu nariz. En lo que sí te paras a pensar es en tu plato. Parece que todo el mundo te dice que elijas más alimentos vegetales, los estantes están llenos de productos con una hojita verde en la etiqueta y no sabes bien qué cuenta. ¿El pan, la bebida de avena y la hamburguesa vegetal significan todos lo mismo? ¿Y alguno de ellos marca una diferencia que llegarías a notar?
El olfato es el sentido que la mayoría de la gente olvida hasta que cambia. El olfato influye en cómo te sabe la comida, en si una comida te apetece y en si notas que la leche se ha agriado. También es el sentido que un nuevo estudio ha puesto junto a la forma en que come la gente.
Este artículo trata de esa relación: qué es la alimentación vegetal, qué se sabía sobre alimentación y olfato, qué aporta el nuevo estudio y qué no puede decirte todavía.
No eres ni mucho menos la única persona que todavía lo está averiguando

Si tu plato todavía no está formado en su mayor parte por plantas, tienes mucha compañía. En los Países Bajos, la oficina nacional de estadística (CBS) informó en 2023 de que, en el periodo de 2019 a 2021, el 18 por ciento de las personas de 18 a 70 años cumplía la norma de alimentación saludable que describe el informe sobre la alimentación (poco) saludable, frente al 15 por ciento en el periodo de 2012 a 2016.2 Esa proporción sube despacio y la gran mayoría todavía no la cumple.
En Alemania, la oficina federal de estadística Destatis informó en 2026 de que el 14 por ciento del gasto en alimentación se iba en verduras, patatas y productos similares, y el 9 por ciento en fruta y frutos secos.3
Ninguna de estas cifras dice nada sobre la nariz de nadie. Lo que sí muestran es que, para mucha gente de ambos países, un plato compuesto sobre todo por plantas todavía no es lo habitual en el día a día. Dudar sobre por dónde empezar no es la excepción, sino el punto de partida normal.
Por qué se pierde el olfato y qué se sabía hasta ahora
Tener menos olfato es más frecuente de lo que mucha gente cree. Los estudios en los que las personas tienen que nombrar olores calculan que alrededor del 15 por ciento de los adultos tiene el olfato reducido y que alrededor del 5 por ciento no tiene olfato. Esa estimación sale del contexto de un artículo anterior de un equipo que trabaja en el mismo estudio del Tirol del Sur que el nuevo. Ese mismo artículo señala que la edad, el sexo y las circunstancias de salud y de estilo de vida se asocian con un olfato más débil.4 Pueden influir varias cosas a la vez, así que rara vez hay una explicación sencilla.
Los investigadores se fijan en el olfato por un motivo que va más allá de disfrutar de la comida. En un estudio estadounidense con 3.005 adultos de 57 a 85 años que vivían en su casa, evaluados entre 2005 y 2006 y examinados de nuevo entre 2010 y 2011, las personas a las que les costaba nombrar olores tenían un riesgo claramente mayor de morir en un plazo de cinco años. Los autores califican el olfato como uno de los predictores más potentes de mortalidad a cinco años en ese grupo.5 Los autores del nuevo estudio parten del mismo punto: un mal olfato va de la mano de una mayor mortalidad en adultos mayores y es una señal temprana de envejecimiento cerebral.1
La alimentación ya había aparecido antes en escena. En una muestra representativa a nivel nacional de adultos estadounidenses de 60 años o más, del estudio NHANES de 2013 a 2014, las personas que seguían poco un patrón de alimentación rico en grasas insaturadas tenían a la vez peor olfato y peores capacidades de pensamiento. Los autores concluyen que es posible que la alimentación forme parte de la relación entre ambas cosas.6
Ahí terminaba lo que se sabía. Se sabía poco sobre cómo se relaciona la calidad general de lo que come la gente con lo bien que huele, escriben los autores del nuevo estudio.1 Se habían estudiado nutrientes sueltos y grupos aislados de personas mayores. Los patrones alimentarios completos en un grupo grande de personas corrientes todavía se habían estudiado poco.
Un estudio del Tirol del Sur pone el plato junto a la nariz
El nuevo trabajo viene de Italia y Canadá. Cinco de las seis personas que firman el artículo, E. Hantikainen, R. Melotti, M. Gögele, P. Pramstaller y C. Fuchsberger, trabajan en el Institute for Biomedicine de Eurac Research, en Bolzano, Italia. La sexta, J. Frasnelli, trabaja en el Department of Anatomy de la University of Québec en Trois-Rivières y en los centros de investigación del Sacré-Coeur Hospital y del Institut universitaire de gériatrie de Montréal, en Canadá. El artículo se publicó el 5 de octubre de 2026 en la revista Chemical Senses como artículo de revista, no como preprint.1
El equipo usó datos del estudio Cooperative Health Research in South Tyrol, CHRIS para abreviar, una investigación sobre la población general de esa región italiana. De 6.690 participantes, el equipo tenía dos datos para comparar: lo que cada persona decía comer y lo bien que sabía nombrar olores en una prueba estándar.1 Tres de las personas que firman el artículo, Gögele, Fuchsberger y Frasnelli, también firmaron el artículo anterior de CHRIS sobre los factores que se asocian con el olfato. Por eso, el nuevo artículo es un paso más en un trabajo con el mismo grupo de personas.4
¿Por qué debería importarte esto si tu nariz parece funcionar bien? Cuando se habla de comer de forma vegetal, casi siempre se habla de energía, del clima o del gasto en la compra. Este estudio se fija en un sentido que la gente rara vez relaciona con lo que tiene en el plato, y lo hace con personas corrientes de una sola región, no con pacientes de una clínica. Además, no mete en el mismo saco todas las formas de comer vegetal. La pregunta que plantea el estudio también puedes hacértela sobre tu propia semana: no “¿como vegetal?”, sino “¿qué tipo de vegetal?”. Vale la pena conocer la respuesta en detalle, también los puntos donde deja de servir.
La alimentación basada en plantas no es una sola cosa

En el centro de este estudio está el patrón alimentario: no un solo alimento, sino la forma que tiene todo lo que comes durante un periodo largo, convertida en una puntuación. Vale la pena ver cómo funciona, porque también es la respuesta más clara a la pregunta de qué es la alimentación vegetal.
Una alimentación basada en plantas significa que construyes tus comidas sobre todo con alimentos que vienen de las plantas. Suena a una sola elección, pero abarca semanas muy distintas. Los investigadores no preguntaron a las personas si su alimentación era basada en plantas. Los investigadores preguntaron con qué frecuencia comían una larga lista de alimentos, con un cuestionario llamado GA2LEN semi-quantitative Food Frequency questionnaire, y después puntuaron esas respuestas de cinco maneras reconocidas.1
Toma el primer ejemplo: las mismas respuestas al cuestionario se puntuaron de cinco maneras. Las respuestas de cada participante se convirtieron en una puntuación en el Alternate Healthy Eating Index 2010, en un índice de la dieta mediterránea, en un índice de alimentación basada en plantas, en un índice de alimentación saludable basada en plantas y en un índice de alimentación no saludable basada en plantas.1 Piensa en dos vecinos que marcan mucha comida de origen vegetal. En el índice general basado en plantas, puede que los dos vecinos se parezcan. En el índice saludable y en el no saludable, sus puntuaciones pueden quedar muy lejos, porque esas dos puntuaciones ponderan tipos distintos de alimentos vegetales. Qué alimentos cuentan en cada lado no aparece en el resumen, la única parte del artículo que BioProfile ha leído.
Justo en esa división está el resultado. Las puntuaciones más altas en todos los patrones saludables iban de la mano de un mejor olfato y de menos personas con un olfato claramente reducido. Con el patrón no saludable basado en plantas, el estudio vio lo contrario.1 Así que, en este estudio, la expresión “basado en plantas” por sí sola decía poco; lo que se relacionaba con el olfato era el tipo de alimento vegetal.
El segundo ejemplo está más cerca de la cocina: fruta, verdura, café y té. Además de los cinco patrones, el equipo analizó grupos de alimentos por separado. Las personas que comían y bebían más fruta, verdura, café y té tenían mejor olfato, y entre ellas había menos con un olfato claramente reducido.1 Piensa en un día normal: fruta en el desayuno, té o café a media mañana, verdura en la cena. Esos son los grupos de alimentos que mencionaba este estudio: todos vienen de una planta y ninguno es un producto especial.
También es la respuesta más honesta a la pregunta de cuáles son los beneficios de la alimentación vegetal, hasta donde llega este estudio. En estas 6.690 personas, los patrones alimentarios ricos en alimentos vegetales saludables se asociaron con un mejor olfato. El estudio no dice que esa alimentación fuera la causa.
Cómo se puntúa una nariz
Para poner un patrón al lado de una nariz, la nariz también necesita una puntuación. El olfato se midió con la prueba de identificación de olores de Sniffin’ Sticks, en la que las personas intentan reconocer olores y la puntuación es el número de los 16 olores que aciertan. Una puntuación de 12 o menos se consideró hiposmia, el término para un olfato reducido.1
Una puntuación total por sí sola oculta detalles. Un estudio de la University of Copenhagen descubrió que las personas mayores no perdían todos los olores por igual. Una persona del equipo de investigación lo explicó así:
Nuestro estudio muestra que la pérdida de olfato en los adultos mayores es más compleja de lo que jamás se había pensado. Aunque su capacidad para oler carne frita, cebolla y setas es claramente más débil, los adultos mayores huelen la naranja, la frambuesa y la vainilla igual de bien que los adultos más jóvenes.
Eva Honnens de Lichtenberg Broge, del equipo de investigación del Department of Food Science, University of Copenhagen7
En ese estudio, los olores de la cocina se iban apagando, mientras que los de la fruta y la vainilla se mantenían. Una puntuación total sobre 16 no muestra qué olores le faltan a alguien, y el resumen del estudio del Tirol del Sur tampoco lo muestra.
¿Por qué medir el olfato en un estudio sobre alimentación? Por los hallazgos anteriores que ves más arriba: un mal olfato va unido a una mayor mortalidad en las personas mayores.5 Martha K. McClintock, que formó parte del equipo de autores de aquel estudio estadounidense de 2014, dijo entonces:
Este sentido, antiquísimo en la evolución y singular, puede ser la señal de un mecanismo importante que influye en la duración de la vida humana.
Martha K. McClintock, David Lee Shillinglaw Distinguished Service Professor of Psychology, University of Chicago8
Fíjate en la palabra “puede”. Esa cita habla del estudio de 2014, no de la alimentación. Ninguno de esos estudios demuestra que un mejor olfato haga vivir más a nadie, ni que un plato pueda cambiar cuánto vives.
Qué mostró el estudio, en quién y qué no
En quién: 6.690 participantes del estudio CHRIS, un estudio en la población general del Tirol del Sur, Italia. Su rango de edad no figura en el resumen.1
Lo que mostró: las personas que comían más siguiendo alguno de los patrones saludables tenían mejor olfato, y menos de ellas sacaban 12 o menos en la prueba de olfato. Las personas con una puntuación más alta en el patrón vegetal poco saludable mostraban lo contrario. Comer más fruta y verdura y tomar más café y té iba unido a un mejor olfato y a menos personas con el olfato reducido.1 En su análisis, los investigadores tuvieron en cuenta otros factores. El resumen no dice cuáles. Tampoco dice qué tamaño tenían las diferencias, así que este artículo no da ninguna cifra sobre eso.
Lo que no mostró es igual de importante.
- No es una causa, sí una relación. El estudio observó a todas las personas en un único momento. Muestra que el patrón alimentario y el olfato van de la mano, pero no demuestra que uno cause el otro.1 El resumen no dice por qué irían de la mano. La alimentación podría influir. También podría funcionar al revés: quizá las personas que huelen bien disfrutan más de la fruta y la verdura y las eligen más a menudo. O un tercer factor, como la edad, la salud o el estilo de vida, podría estar detrás de ambos.
- Lo que la gente recuerda haber comido. Los propios participantes indicaron su alimentación en un cuestionario, así que se trata de lo que la gente recordaba haber comido y no de lo que se pesó en un plato.1
- Una sola región. Todos los participantes procedían del Tirol del Sur. Este estudio no puede decir si ocurre lo mismo en otros lugares.
- No se probó ningún cambio. A nadie se le pidió que comiera de otra forma y a nadie se le hizo seguimiento en el tiempo, así que el estudio no puede decir qué le pasa a tu olfato si cambias lo que hay en tu plato.
- Nada sobre la duración de la vida ni el cerebro. El resumen no recoge ninguna medida de la duración de la vida ni del envejecimiento cerebral. Esas relaciones proceden de otros estudios, y también son solo relaciones.
Por dónde empezar

El estudio no te da un menú, y este artículo tampoco. Lo que sí hace es señalar algunas direcciones en las que pensar para tu propia semana, y por eso estos son los consejos de alimentación vegetal más útiles que el estudio puede respaldar.
Primero: fíjate en el patrón completo y no en un solo producto. En este estudio, los patrones de alimentación saludables ricos en plantas y el patrón no saludable basado en plantas fueron en direcciones opuestas, así que una etiqueta verde dice menos que lo que hay en tu plato a lo largo de la semana.1
Segundo: haz sitio para la fruta y la verdura en más momentos del día. Son los alimentos vegetales corrientes que mencionó este estudio, y no necesitas nada especial para encontrar fruta y verdura.
En tercer lugar: presta atención a tu propio sentido del olfato. Si dudas de si tus molestias se deben a otra cosa, Thuisarts.nl recomienda llamar a tu médico de cabecera, y es un médico quien valora qué hay detrás.9
Nada de esto responde a cómo es tu propia alimentación hoy. Eso solo lo descubres si la miras con sinceridad. Un escaneo gratuito de BioProfile está hecho justo para esa pregunta: te ayuda a conocerte y a ver dónde estás ahora, como punto de partida para tus propias decisiones. El escaneo no es un diagnóstico.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es comer de forma vegetal?
Montar tus comidas sobre todo con alimentos que vienen de plantas, como la fruta y la verdura. No es una sola forma de comer: el estudio del Tirol del Sur puntuó por separado un patrón vegetal saludable y uno poco saludable, y los dos iban en direcciones opuestas en lo que respecta al olfato.1
¿Qué ventajas tiene comer de forma vegetal para tu olfato?
De 6.690 personas, quienes comían más siguiendo patrones de alimentación saludables ricos en plantas tenían mejor olfato, y en ese grupo había menos casos de olfato claramente reducido. Más fruta, verdura, café y té iban en la misma dirección. El estudio observó un solo momento en el tiempo, así que muestra una asociación, pero no demuestra que la comida causara el mejor olfato.1
¿Mejora mi olfato si como más fruta y verdura?
Eso no se ha probado. El estudio comparó a las personas en un único momento y no siguió a nadie que cambiara su forma de comer.1 Puede que las personas que huelen bien también disfruten más de la fruta y la verdura, o que la edad, la salud o el estilo de vida estén detrás de ambas cosas.
¿Es frecuente tener menos olfato?
Más a menudo de lo que mucha gente cree. Los estudios en los que las personas tienen que nombrar olores calculan que alrededor del 15 por ciento de los adultos tiene el olfato reducido y alrededor del 5 por ciento no tiene olfato. La edad, el sexo y diversas circunstancias de salud y de estilo de vida se asocian con un olfato más débil.4
¿Cuándo debo consultar a mi médico de cabecera por mi olfato?
Thuisarts.nl, del Nederlands Huisartsen Genootschap (NHG), dice que el entrenamiento olfativo es una opción si te cuesta oler desde hace más de cuatro semanas, y que llames a tu médico de cabecera en un día laborable si no sabes con seguridad de dónde vienen tus síntomas.9 Lo que hay detrás de un cambio en tu propio olfato lo tiene que valorar un médico.
Fuentes
Todas las fuentes de abajo se comprobaron el día en que se publicó este artículo. La numeración sigue el texto.
- Hantikainen E, Melotti R, Gögele M, Pramstaller P, Fuchsberger C, Frasnelli J. Adherence to healthy plant-rich diets is associated with better olfactory function in the general population: Findings from the Cooperative Health Research in South Tyrol (CHRIS) study. Chemical Senses, 2026. PMID 42830263. doi.org/10.1093/chemse/bjag028
- CBS. (On)gezonde leefstijl 2022: opvattingen, motieven en gedragingen. 2. (On)gezond eten. 2023. cbs.nl
- Destatis. Gut ein Fünftel der Nahrungsmittelausgaben entfallen auf Fleisch und Fisch. Pressemitteilung, 2026. destatis.de
- Gögele M, Emmert D, Fuchsberger C, Frasnelli J. Factors influencing olfactory function in an adult general population sample: the CHRIS study. Chemical Senses, 2024; 49. doi.org/10.1093/chemse/bjae011
- Pinto JM, Wroblewski KE, Kern DW, Schumm LP, McClintock MK. Olfactory Dysfunction Predicts 5-Year Mortality in Older Adults. PLOS ONE, 2014. doi.org/10.1371/journal.pone.0107541
- Vohra V, Assi S, Kamath V, Soler ZM, Rowan NR. Potential Role for Diet in Mediating the Association of Olfactory Dysfunction and Cognitive Decline: A Nationally Representative Study. Nutrients, 2023. doi.org/10.3390/nu15183890
- Eva Honnens de Lichtenberg Broge, profesional de la investigación, Department of Food Science, University of Copenhagen. The sense of smell in older adults declines when it comes to meat, but not vanilla, researchers find. ScienceDaily (nota de prensa de la University of Copenhagen, Faculty of Science), 2021. sciencedaily.com
- Martha K. McClintock, David Lee Shillinglaw Distinguished Service Professor of Psychology, University of Chicago. Decreased ability to identify odors can predict death. UChicago News, 2014. news.uchicago.edu
- Thuisarts.nl (NHG). Ik blijf minder ruiken of proeven na corona. thuisarts.nl
Las citas en inglés las ha traducido BioProfile.
BioProfile analiza tu estado de salud para orientarte a ti y a tu coach. No hace un diagnóstico, eso solo lo puede hacer un médico. Está construido sobre cuestionarios de salud validados; la puntuación combinada de BioProfile todavía no es en sí misma un instrumento clínico validado. Tus respuestas siguen siendo privadas (RGPD).
